El síndrome del impostor: claves y cómo superarlo

Personas que sienten el síndrome del impostor con bolsas en la cabeza

Hace unos días, estaba conversando con una amiga sobre su negocio. Ella estaba en esos días en que todo parece difícil. Lógicamente, sabía que tenía que superarlo, pero en ese momento, en palabras de ella, se sentía una impostora. Como una niña que juega a ser grande. Yo también sé lo que se siente. Te hace detener el progreso de tu negocio, pero lo que es más grave, es que es un desgaste emocional. Hace que te preocupes y gastes más tiempo y energía en pensamientos que no ayudan en absoluto.


Resulta que casi todo el mundo sabe lo que se siente. Cuando hablé con amigos y compañeros de trabajo sobre esto, me di cuenta de que había tres tipos de sensaciones que se repetían en la mayoría y que puede que te sean familiares:

  • no sentirse lo suficientemente competente en algo
  • no saber cómo ser lo suficientemente competente en algo
  • sentir vergüenza por no ser lo suficientemente competente en algo

Una mezcla bastante desagradable, ¿no? Vamos a analizar estos sentimientos más detenidamente.

La sensación de no ser lo suficientemente competente en algo

Nada más encaminarte en tu aventura, sea un negocio o un proyecto grande, todo el mundo te alienta y la vida es bella. Sin embargo, muy en lo profundo de ese entusiasmo del comienzo, eres consciente de que todavía no sabes todo lo que necesitas saber.

 

Es algo que nunca has hecho antes y ves a otros alcanzar el éxito de formas que aún no comprendes. En el fondo, seguramente dudas de que tiene las capacidades adecuadas para hacer que tu proyecto sea un éxito.

La incertidumbre de no saber cómo ser lo suficientemente competente en algo

No tiene nada de malo saber que hay mucho que necesitas aprender.

Pensar en que, de aquí a un año, habrás aprendido muchas cosas nuevas puede ser motivador; pero también puede ser intimidante, en especial si no sabes qué puedes hacer para ser mejor en lo tuyo. De repente, tu proyecto se vuelve mucho más difícil si no hay un camino claro por delante. No ser lo suficientemente competente en este momento es una cosa, pero no saber cómo ser lo suficientemente competente es incluso más duro.

Un sentimiento de vergüenza por no ser lo suficientemente competente en algo

Así te encuentras... con preguntas e inseguridades. ¿Qué pasa si todo el mundo se da cuenta? Comenzaste este proyecto y les dijiste a todos que ibas a lograr el éxito. Has dejado que piensen que sabías lo que estabas haciendo. ¿Qué pasa si se dan cuenta de que aún no eres capaz? El sentimiento de vergüenza puede ser paralizante.

 

Si piensas que no vales lo suficiente, no sabes cómo cambiarlo y te avergüenza admitirlo, terminas sintiendo el síndrome del impostor: alguien que cuenta grandes historias, pero que al final no está a la altura para poder vivirlas.

Ilustración de cuando se dan los primeros pasos

Cómo sobreponerse al síndrome del impostor:

1. No te lo guardes

Todos saben lo que se siente, incluso las personas a quienes admiras. Cuando le propuse este artículo a nuestra editora, lo primero que me dijo fue: “Me siento así en mi trabajo cada día”. Todos conocemos esta sensación y todo el mundo está dispuesto a ayudarte.

 

¿Recuerdas a esas personas que te ofrecieron su ayuda cuando comenzaste con tu negocio? Aún están dispuestas a ayudarte con conocimientos, consejos y toma de decisiones. Solo tienes que hablar. 

 

Ni siquiera necesitas conocer las preguntas que deberías hacer. A veces, solo necesitas conversar un poco con alguien que sepa escuchar. Te ayudará a encontrar las preguntas y a volver a tu eje. No sientas vergüenza, todo el mundo conoce este sentimiento.

 Ilustración de cuando los esfuerzos dan fruto

2. Busca ayuda

Si quieres hacerlo todo por tu cuenta, adelante, pero lo más probable es que te estés complicando la existencia. Muchas veces, lo que a nosotros nos lleva dos semanas, otras personas pueden hacerlo en una hora. Imagina lo que esas dos semanas significarían para ti, junto con el sentimiento de alivio y de progreso en un área que creías difícil.

 

Yo nunca inicié mi propio negocio; la idea de tener que encontrar clientes y de administrar mi negocio me espantaba. Sin embargo, al mirar hacia atrás, pienso que podría haberlo hecho si hubiese detectado mi miedo a la administración y contratado a alguien que llevara las cuentas de forma profesional. Y, por qué no, contar con una persona experta que me ayudara a encontrar clientes (quién sabe, quizás algún día termine abriendo mi heladería).

3. Tómate tiempo para aprender y siente la incomodidad

Después de haber aprendido un nuevo idioma, puedo afirmar que la única forma de progresar es salir de tu zona de confort, cometer errores y sentir la incomodidad. Si te ríes de tus propios errores, podrás divertirte mientras aprendes y eso te motivará.

 

La única forma que tienen los demás de ayudarte es saber dónde y cómo pueden hacerlo. Necesitan conocer esas brechas en tu conocimiento para poder ofrecerte lo que estás buscando. Sentirás inseguridad y vulnerabilidad, así que puedes pedirles consejos a personas conocidas que tengan experiencia y paciencia. Reconocer que necesitas aprender algunas cosas es el primer paso, encontrar una persona que te guíe es el segundo.

4. Celebra tus victorias y enorgullécete de tus logros

Yo vivo en Alemania, pero no soy alemán. No imaginas lo orgulloso que me sentí la primera vez que logré hablar alemán durante un día entero. Estaba cansado mentalmente por pensar y expresarme en otro idioma durante todo un día, pero lo había logrado. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. Si bien aún tenía mucho por aprender, había ganado una pequeña batalla.

 

Si disfrutas de estas pequeñas experiencias, te entrarán más ganas y motivación para seguir con tu negocio. Siempre te enfrentarás a desafíos que, en un primer momento, no sabrás cómo solucionar. Pero no te equivoques al pensar que son simples obstáculos que te impiden hacer lo que deberías estar haciendo. Aprender y desarrollar tu potencial no es un obstáculo, es una necesidad.

 

Esas son las oportunidades para crecer a nivel personal y a nivel profesional; esos son los desafíos que, algunas veces, te harán sentir el síndrome del impostor. También son la posibilidad de agregar un nuevo logro a tu lista y de abrir una nueva área de aprendizaje.

5. No te cierres al aprendizaje

Quizás no sepas cómo dar los primeros pasos en algún ámbito determinado. Sin embargo, necesitas darlos para que tu negocio prospere. No te cierres al aprendizaje, busca ayuda y tómate el tiempo de aprender de alguna persona erudita en lo que hace.

 

Cada vez que te presentas como algo más de lo que realmente eres, te sientes un fraude. Preséntate como una persona abierta al aprendizaje y, de esa forma, no generarás expectativas en los demás. Además, en el camino, mientras das tus primeros pasos, prémiate por lo que vas aprendiendo y avanzando. Tienes mil y un motivos para que tus pensamientos sean positivos y para que la motivación te mantenga firme con lo que estés haciendo.

6. No te compares con alguien que ya tiene la mitad del camino recorrido

Puede que te intimide ver cuánto camino tendrás que recorrer para lograr el éxito, y puede que te enfade el hecho de no saber ciertas cosas que los demás claramente sí saben. Existe una frase muy bonita que, en lo personal, me ayudó mucho con este problema: “Cuando estés comenzando, no te compares con alguien que ya tiene la mitad del camino recorrido”

 

El tiempo que otras personas dedicaron para aprender todo lo que saben es el mismo tiempo que tú estabas dedicando para pensar tu negocio. Quizás sea la primera vez que tengas que armar una página web, pero sabes todo sobre administración de empresas; lo cual significa que aunque no sepas cómo crear una página web, tienes un servicio fantástico para brindar una vez que la tengas hecha. 

 

No es justo que te compares con un diseñador de páginas web que se dedica a eso a tiempo completo cuando tú acabas de empezar a dar tus primeros pasos. Además, de esa forma, no tienes en cuenta todo lo que tú sí sabes.

Todos dudamos de nosotros mismos, incluso Neil Armstrong

Aquí te mostramos un fragmento de la anécdota del autor Neil Gaiman, quien nos muestra que incluso las personas a las que admiramos conocen el sentimiento de sentirse insignificantes:

 

“Hace algunos años, tuve la suerte de que me invitaran a un encuentro donde iban a asistir personalidades importantes: artistas, científicos y descubridores. Sentí que en cualquier momento podrían darse cuenta de que aquel no era mi lugar, estar entre tantas personas que realmente habían logrado cosas importantes.

 

En mi segunda o tercera noche, estaba de pie al final del salón mientras escuchaba la música que estaban tocando en un espectáculo, y comencé a hablar de diferentes temas con un señor mayor muy amable y educado. Nos dimos cuenta de que teníamos el mismo nombre. Luego, el señor señaló a varias personas del salón y dijo: “Miro a esta gente y pienso qué estoy haciendo aquí. Vine porque me llamaron”. En ese momento contesté “Sí, claro. Pero fuiste el primer hombre en pisar la luna. ¿No te parece suficiente?”.

 

Fue ahí cuando me sentí un poquito mejor. Si Neil Armstrong se sentía un impostor, puede que todos también se sintieran así. Quizás allí no había nadie mejor que los demás; solo personas que habían trabajado duro, que tuvieron suerte y que probablemente también se sentían ligeramente como sapos de otro pozo. Todos estábamos dando lo mejor de nosotros, que es lo máximo a lo que cualquier persona puede aspirar.


Ah, y esa amiga que mencioné al principio, fundó una sociedad y dio su primera formación a un grupo de clientes. Así, celebró grandes logros profesionales y personales al mismo tiempo. ¡Todo mejora!


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