Cómo trabajar desde casa y cuidar de los hijos a la vez

Encontrar el equilibrio entre trabajar y cuidar de los hijos puede ser complicado incluso sin una pandemia. Sin embargo, en situaciones normales todavía tenemos una estructura en la que los padres están unas horas en la oficina, mientras que los niños pasan las horas en el colegio o en la guardería.

 

Con todos en casa ahora, esta estructura cambia y hay que adaptarse. Como en todos los asuntos de familia, parece que la solución perfecta no existe. Por eso, hemos querido preguntar a nuestros compañeros de la oficina qué es lo que, de momento, está funcionando mejor para ellos ante la nueva situación.

 

Algunas cosas están claras:

  • Los niños pequeños no entienden de horarios, por lo que tienes que ser flexible.
  • Como persona adulta, tú sabes que el mundo entero está en una situación excepcional, pero los niños no lo entienden así.
  • Es mejor aceptar que conseguirás hacer menos cosas para tu trabajo que en la oficina.
  • Es importante tener un plan al que intentar atenerse.
  • Cuidar tu salud mental es una de las cosas más importantes ahora, tanto para ti como para tus hijos

A continuación, te presentamos algunas ideas que te pueden ayudar para compaginar el trabajo desde casa con el cuidado de los niños:

  1. Planifica las reuniones estratégicamente y alterna el trabajo con el cuidado de los niños.
  2. Céntrate en las tareas, no en las horas.
  3. Incluye a tus hijos siempre que sea posible.
  4. Aprovecha las horas de las comidas y sus horas de sueño para planificar tu día.
  5. Establece tu espacio de trabajo.
  6. Utiliza tu red de contactos, especialmente si no hay otro adulto en casa.
  7. Mantén ocupados a tus hijos.
  8. Mira el lado positivo.

Planifica las reuniones estratégicamente y alterna el trabajo con el cuidado de los niños

Todos los padres con los que hemos hablado comparten temporalmente la oficina en casa con su pareja. Esto les da la opción de tener a uno de los dos trabajando, mientras que el otro realiza tareas más sencillas y queda disponible para los niños.

 

Si solo estás tú para cuidar de tus hijos, puedes hablar con tu entorno para ver de qué forma te pueden ayudar (ver más abajo el punto “Utiliza tu red de contactos, especialmente si no hay otro adulto en casa”).

 

Procura no tener videoconferencias al mismo tiempo. Parece obvio, pero puede ocurrir. En especial si tu rutina y tu horario laboral se ven tan afectados. Si esto ocurriera de todas formas, comunícales a tu jefe o a tus clientes que no es posible asistir a la reunión porque tienes que atender a los niños. Estamos todos viviendo una situación excepcional y lo mejor es encontrar la solución entre todos.

 

La mujer de un compañero tuvo una idea genial y adaptó el reloj para los niños. Las agujas del reloj indican a quién puede acudir el niño para que le proponga algún juego o jugar. También indican en qué momento van a hacer algo juntos.

 Reloj adaptado para repartir las horas de trabajo y de cuidado de los hijos en casa entre los padres
Imagen: el rojo es el padre, el azul es la madre. El niño tan solo tiene que ver la aguja pequeña decorada con brillos para saber a cuál de los padres puede hablarle (en este caso, le toca el turno a la madre). Fotografía de Lars Kitzig.

Después de unos días, te das cuenta claramente de que esta estructura no debe ser demasiado estricta. Si tu hijo quiere enseñarte su dibujo o siente curiosidad por lo que está pasando durante la videoconferencia, deja que te interrumpa. De todas formas, la mayor parte de tu trabajo resulta aburrido para tu hijo y, a la larga, sacrificar un poco de tiempo de concentración, puede aportarles a todos pequeñas alegrías.

Céntrate en las tareas, no en las horas

¿Cuántas probabilidades tienes de trabajar 2 horas seguidas a pleno rendimiento con tu hijo jugando en la misma habitación? Podría funcionar. Quizás… bueno, teóricamente.

 

En la práctica, es más útil saber lo que quieres conseguir en lugar de cuántas horas quieres trabajar. Procura tener una agenda o una lista de tareas priorizadas y concentrarte en lo que es más importante durante tu tiempo de trabajo. Hay algunas aplicaciones de gestión de proyectos como Trello o Asana que son buenísimas para tener un control de tus tareas y prioridades, así no olvidarás ninguna fecha de entrega y podrás cambiar de tarea en unos clics.

 

Para lidiar con las interrupciones, podrías intentar aplicar la técnica pomodoro, donde trabajas durante 25 minutos en una tarea bien definida y después te tomas un pequeño descanso. Esta técnica te puede ayudar a trabajar en pequeños intervalos. Intenta aplicarla desde el principio para intentar conseguir coger el ritmo con tu hijo cuanto antes. Una atención regular puede ahorrarte las interrupciones durante tu tiempo de trabajo.

 

Por supuesto aún habrá distracciones, pero con las tareas claramente definidas, seguramente puedas tachar de tu lista algunas cosas y sentirte una persona más productiva al final del día.

Incluye a tus hijos siempre que sea posible

Para tus hijos es una extraña situación: estás en casa todo el tiempo, pero no tienes tiempo para ellos. Y ellos lo único que quieren es tu atención. Algunos colegas comentaron que intentan incluir a los niños en las labores diarias de la casa para que se sientan incluidos.

 

La “ayuda” de un niño pequeño puede que ralentice tu tarea de limpiar, lavar los platos o cocinar, pero lo que obtienes a cambio es tiempo juntos. Así que déjales meter la ropa en la lavadora o emparejar los calcetines cuando ya esté seca la colada y habla de lo que sea importante para ellos. Y así las tareas del hogar pueden resultar divertidas, ¿no?

Aprovecha las horas de las comidas y sus horas de sueño para planificar tu día

Con tanta gente en casa y tanto tiempo juntos, hay que intentar que no llegue ni el hambre ni el mal humor por no tener que comer. Según uno de los padres, en su casa se organiza el menú para toda la semana, así pueden ir a hacer la compra de forma más eficaz y preparar las comidas con antelación. Si tienes la comida ya lista, el tiempo y los berrinches que te ahorras no tienen precio.

 

La hora de comer es el descanso natural para todos y un buen momento para que los padres intercambien sus roles entre la persona que se dedica a su trabajo y la que se encarga de los niños. Este cambio también ayuda a planificar tus videoconferencias más fácilmente, p. ej., tu equipo sabe que solo podrán contar contigo si la llamada es después del almuerzo.

 

Y si la comida viene seguida de una siesta, los padres pueden intentar terminar alguna tarea. Entre los juegos y las reuniones, puede que sea de los pocos momentos a lo largo del día en los que la casa esté en silencio.

 

Consejo: parece que a los niños siempre les entra hambre entre horas justo cuando tú quieres concentrarte, así que ponles algo de picar para que se puedan servir ellos mismos. Déjales algo de fruta, galletas, zumos… a su alcance y diles que pueden coger de ahí siempre que quieran sin preguntar. Así los mantienes de buen humor y con ello te evitas algunas interrupciones innecesarias.

Establece tu espacio de trabajo

Algunas familias de Jimdo establecen su horario de trabajo en casa por turnos. A quien le toca trabajar se sienta en una habitación aparte y solo sale cuando el turno termina. Esto funciona principalmente si tienes niños más mayores a los que puedes dejar solos.

 

Otros procuran estar visibles para sus hijos para que no piensen que están jugando al escondite. Se aseguran de que los niños los vean, pero al mismo tiempo trabajan. Mientras te ven, satisfacen su curiosidad, pero tu “cara de concentración” les puede frenar un poco a la hora de interrumpirte.

 

Para los asuntos o las llamadas de trabajo más importantes, puedes avisar a los mayores con antelación para que no te interrumpan hasta que hayas terminado. Explícales claramente cuándo empieza la reunión y cuándo termina, y pregúntales a tus hijos si necesitan algo antes de que empiece la videoconferencia. A los más pequeños puedes ponerles un temporizador de cocina o un despertador para que sepan cuándo estarás disponible de nuevo. Después de la reunión, tómate un momento para dedicarles algo de atención. En especial, si se han portado bien.

Utiliza tu red de contactos, especialmente si no hay otro adulto en casa

Los niños no deben visitar a sus amigos o a los abuelos ahora, pero aún así, estos pueden ser de gran ayuda. Esto también sirve para los amigos del colegio o los hijos de los vecinos. Las videollamadas con otras personas les da a los niños un contacto social muy valioso durante estos momentos duros. Y, especialmente para los más mayores, saber que los demás niños están en la misma situación les ayuda a sentirse ligeramente menos aislados.

 

Los abuelos pueden ayudar a distancia con algunas lecciones, leyendo algunas historias o pidiendo algún dibujo o alguna actividad concreta (construcciones, puzzles…). Los walkie talkies, las videollamadas o incluso dos latas y un hilo pueden mantener a tus hijos conectados con los hijos de los vecinos. Si las ventanas están una enfrente de la otra, ¿por qué no decirle a los niños que aprendan el lenguaje de signos o incluso el código morse?

 

Si solo estás tú con tus hijos, no dudes en preguntar a tu entorno. Aunque vivas en una zona nueva y no conozcas muy bien a tus vecinos, todas las comunidades en todo el mundo se están uniendo para ayudarse entre todos. Por lo general, un vecino no tendría inconveniente en llevarte la compra a casa, tus amigos estarían encantados de hacer una videollamada con tu hijo o de vigilar al bebé por el monitor. Si el padre o la madre del niño todavía forma parte de su vida, organiza videollamadas para que pasen tiempo juntos e intenta volverlo una rutina. Tu hijo probablemente eche de menos a la otra parte y una llamada puede darte a ti también algo de espacio.

Mantén ocupados a tus hijos

Si tienes un jardín donde los niños puedan jugar y quemar algo de energía, ¡es un alivio! Sin embargo, si no tienes esta suerte, como muchos de los padres con los que hemos hablado, intenta hacer ejercicio o algún deporte con tus hijos en casa. Muchos entrenadores y deportistas conocidos están ofreciendo clases de gimnasia o sesiones de entrenamiento en vivo, en especial para los niños, en plataformas como Facebook y Youtube, y muchas suelen ser a la misma hora todos los días o cada semana. ¿Tú también haces ejercicio? Si utilizas a tus hijos como pesas durante tus sesiones de ejercicio en casa, estás combinando el deporte con la socialización, la paternidad y el estado físico. (No recomendamos hacer esto con un adolescente de dos metros de alto).

 

Uno de nuestros compañeros nos ha comentado que ha tenido mucha suerte con su situación. Resulta que su mujer está todavía de baja material y es profesora, entonces ha montado el colegio en casa para los hijos mayores. Los niños están tan contentos que ya han dicho que no quieren volver al colegio normal.

 

Sin embargo, la mayor parte del tiempo estás buscando actividades para que tus hijos se entretengan. El aburrimiento querrá hacer acto de presencia, pero puedes impedirlo o retrasarlo al máximo. Muchas familias con las que conversamos han permitido que sus hijos pasen más tiempo con las pantallas para ver aplicaciones o canales de YouTube educativos.

 

Ahora, muchos colegios están brindando libros con ejercicios y planificaciones digitales. Y muchos profesores han empezado a dar clase desde casa. Si todavía estás buscando actividades para después del “colegio online” o para los más pequeños, esta página web te ofrece 50 planes para entretener a tus hijos durante la cuarentena

Mira el lado positivo

Muchas personas acababan de volver a trabajar después de pasar la baja por paternidad o maternidad. Trabajando desde casa, muchos se han dado cuenta de lo mucho que han crecido sus hijos, mucho más de lo que pensaban. Estar en casa es, para muchos, casi un regalo en este sentido.

 

La mayoría de nosotros nunca ha tenido tantos momentos para mimos con los hijos durante las horas de trabajo… ¡aprovéchate ahora!

 

Si tienes ganas de unas risas, echa un vistazo a lo que cuentan algunos padres sobre sus “nuevos compañeros de trabajo”.