Cómo y cuándo decir “No” a un proyecto si eres freelancer

Cómo y cuándo decir “No” a un proyecto si eres freelancer

¿Sientes la presión de aceptar todos los proyectos que te llegan? ¿Te agota trabajar en los que simplemente no son para ti? Al ser freelancer y no gozar de un sueldo fijo, puede resultar difícil rechazar cualquier trabajo. No obstante, aceptar cada oportunidad que llama a tu puerta puede derivar en cansancio, falta de motivación y clientes insatisfechos.

Si bien puede asustarte decir no a un trabajo, es una habilidad necesaria para tu vida laboral. En este artículo te contamos cómo y cuándo negarte a aceptar un proyecto cuando trabajas por cuenta propia. Para ello veremos:

  • Cuándo rechazar una buena oportunidad
  • Cómo detectar a clientes problemáticos: 9 señales de alarma a las que prestar atención
  • Cómo deshacerse de un cliente sin montar una escena

Señales de que debemos rechazar un proyecto

Por más que algo parezca una buena oportunidad, algunas veces es mejor decir “gracias, pero no” tanto a proyectos como a clientes nuevos o clientes habituales. Puedes plantearte rechazar un trabajo en los siguientes casos:

  1. No sientes motivación por ese proyecto. Esto es muy importante y a todos nos ha pasado. Si aceptas todos los proyectos que surgen, no tendrás disponibilidad cuando aparezca esa oportunidad que tanto has estado esperando. Si analizas qué trabajos aceptar (siempre y cuando puedas pagar tus cuentas), tu trabajo como freelancer te traerá más dicha, más plenitud y una mayor remuneración en el futuro. Por ejemplo, si tu objetivo es trabajar redactando contenido para el área de la salud, escribir artículos semanales sobre seguros comerciales puede pagarte las facturas, pero no te ayudará demasiado para posicionarte como persona experta en el campo que te gusta, y te impedirá aceptar trabajos que te hagan feliz.
  2. No tienes tiempo. Cuando trabajas por tu cuenta, cuesta dejar de trabajar a las cinco de la tarde. Y esto es lo que termina agotando a la mayoría. Recuerda el motivo que te llevó a trabajar de manera independiente para evitar la tentación de saturar tu agenda: la libertad de elegir tu horario, más tiempo con tus hijos, crear el trabajo que deseas... Además de las horas remuneradas, necesitas tiempo para las tareas administrativas como generar las facturas y promocionar tu negocio. Puedes ofrecerle a un cliente un lugar en tu lista de espera, o quedar en avisarle cuando tengas un hueco en tu agenda, pero si no quiere esperar, siempre puedes remitirle a otra persona profesional que conozcas.
  3. Ese campo no es tu especialidad. No es posible ser el mejor en todo. Y si bien podemos aprender sobre la marcha y salir de nuestra zona de confort, también es válido rechazar un trabajo que nos genera inseguridad. Lo último que deseas es comprometerte con un trabajo que no podrás cumplir. Muéstrales honestidad y confianza a tus clientes, recomienda a una persona conocida o incluye en tu equipo a freelancers con experiencia en ese tipo de trabajo.
  4. No te llevas bien con tu cliente. No tienes que forjar amistades con todos los clientes, pero sí es necesario saber que es posible trabajar juntos sin malentendidos. Si cuesta encontrar puntos en común en cuanto a principios y valores, estilos de trabajo o personalidad, es probable que trabajar juntos no genere placer a ninguna de las partes. Si el cliente cruza ciertos límites o muestra otras señales de alarma (sigue leyendo para saber cuáles), es mejor que no aceptes el trabajo, incluso si suena prometedor.

Cómo detectar a clientes problemáticos: 9 señales de alarma

¿Cuáles son las señales para detectar a los clientes “malos”? Hice un repaso por mi propia carrera como independiente y también les pregunté a otras personas de mi ámbito laboral qué señales de alarma tienen en cuenta a la hora de aceptar un proyecto. ¿Te suenan algunas de estas?

  1. Hablan de manera negativa sobre otras personas con las que han trabajado. Hablar mal de tus colegas, competidores, clientes o personal nunca es una buena idea, demuestra que eres poco profesional y una persona difícil de tratar. Si un cliente potencial enseguida comienza a hablar mal de otros freelancers con quienes ha trabajado, es probable que también haya sido parte del problema. En estas situaciones, lo mejor es pedirle al cliente que te muestre el trabajo ya hecho y aclare qué es lo que no le gustó. Si no puede dar una respuesta concreta, posiblemente no tenga en claro qué es lo que quiere o necesita y resulte imposible de complacer.
  2. Te piden que bajes tus tarifas. Tu trabajo autónomo es tu forma de ganarte la vida, no un pasatiempo. Tienes la responsabilidad y el derecho de fijar tus tarifas, de aumentarlas cuando corrresponda y de dejar las cosas claras con respecto a los precios desde el comienzo, así no pierdes tiempo ni haces perder el tiempo a los clientes potenciales. Aún si tus precios varían de proyecto a proyecto, establece un rango de precio para tus servicios (p. ej., “de 500€ a 700€” o “a partir de 950€”) en la subpágina de precios de tu página web; así, evitarás que te contacten clientes que no tienen el presupuesto para contratarte. Te recomiendo que preguntes a cada cliente potencial o existente cuál es su presupuesto o que les des una cifra aproximada antes de dedicar tiempo a una llamada. Si entre tus clientes actuales hay alguien que no tiene la capacidad o predisposición de adaptarse a tu último aumento de tarifa, puede que sea una señal de que ya no es para ti. Esto no tiene por qué ser algo negativo sino que, como en todas las relaciones, a veces se toman caminos diferentes. Aprende más sobre cómo calcular tus tarifas y cobrar lo suficiente por tu trabajo freelance.
  3. No quieren firmar un contrato. Un contrato freelance te ayuda a establecer expectativas claras desde el principio y a acordar cosas importantes tales como la fecha de entrega, el alcance del proyecto, los pagos y el precio. Además, el contrato contribuye a la protección de las dos partes en caso de que las cosas no salgan según lo planeado. Cualquier cliente decente estaría feliz de negociar los términos de la colaboración y firmar un contrato. Si no es el caso, no debes dejar de preguntarte por qué.
  4. Quieren una muestra gratuita. No todos los candidatos que te piden que completes una prueba o un trabajo de muestra (lo que se conoce como trabajo especulativo, del inglés “spec work”) resultan un problema, pero son minoría. Los estafadores suelen publicar un “proyecto” en algún sitio de oportunidades de trabajo freelance, y luego reciben muchas solicitudes y le piden a cada freelancer que complete una prueba o un trabajo de muestra de forma gratuita. ¿Lograr que 50 trabajadores freelance muerdan el anzuelo? Pan comido, y equivale a muchísimo trabajo que han conseguido de forma gratuita. Si un cliente quiere ver tus trabajos anteriores y tu estilo, muéstrales el portafolio en tu página web de autónomo o responde amablemente con la información sobre tus tarifas y tu disponibilidad para completar su proyecto de prueba. Si aún así se rehúsan, sigue tus instintos de escapar de allí.
  5. Son desorganizados. Trabajar con personas desorganizadas puede ser especialmente abrumador para los trabajadores autónomos, porque pasan de manejar su propio tiempo a gestionar también el de múltiples clientes y proyectos. Esperar a que los clientes te envíen información, respuestas a tus preguntas o la confirmación de un trabajo puede fastidiar tu horario y hacerte malgastar tu tiempo facturable. Es por eso que con cada cliente nuevo que podría ser permanente, es bueno comenzar con un contrato a corto plazo para que las dos partes puedan asegurarse de que hay conformidad con el trabajo en conjunto antes de comprometerse a un contrato de mayor duración. Recuerda que la relación entre cliente y trabajador freelance es un camino de ida y vuelta; y quedarse con un cliente que no puede cumplir con su parte acabará agotando tu tiempo y tu energía.
  6. Te tratan como si fueran tu empleador. Los trabajadores autónomos no son solo profesionales expertos, contratistas o creativos, sino que están a la cabeza de su propio negocio. No tienes derecho a los beneficios de un puesto fijo o de nómina, tales como la baja por enfermedad, vacaciones o un plan de salud cubierto por la empresa, por lo que no se te debería tratar como si estuvieras en relación de dependencia. Así lo expresa el desarrollador profesional @GraftStudio en su cuenta de Twitter: “Trabajamos *con* los clientes. No *para* ellos”. Esto significa que podemos elegir con quienes trabajamos y qué proyectos aceptamos, y organizamos nuestras horas de trabajo y los plazos de entrega. Si un cliente espera que le hagas un trabajo en cualquier momento entre las 9:00 y las 17:00 o intenta limitar tu tiempo libre, es momento de decirle adiós.
  7. No respetan los límites. Este tipo de cliente te bombardea con llamadas por teléfono, correos electrónicos, mensajes por chat e incluso (¡caramba!) mensajes de texto a toda hora, día y noche. Y espera una respuesta instantánea. Esto demuestra que no respeta tu tiempo ni tu vida personal. Sin embargo, es responsabilidad tuya poner límites desde el principio. Por ejemplo, puedes dejar en claro cuáles son tus horarios de trabajo y solo responder mensajes en un rango horario establecido (a mí me gusta revisar y responder correos electrónicos entre las 12:00 y las 17:00, cuando mi energía creativa es más baja) o añadir en la firma del email tu “horario de trabajo” para que los clientes sepan cuándo esperar una respuesta. De lo contrario, te pasarás todo el día revisando mensajes y al final no podrás acabar nunca con ningún trabajo facturable.
  8. Te dicen: “¿Te importaría tan solo...?” Lo que puede acabar en “atender una llamada rápida”, “redactar este eslogan”, “crearnos un logo rápido”… Todos en algún momento hemos escuchado algo similar. Presta atención a cada oración que comience de esta forma, en especial si el pedido ocurre fuera de tu horario de trabajo habitual. Otra vez, esto demuestra una falta de respeto para con tu tiempo y tu condición de contratista (como ya dijimos, los clientes no son empleadores). Puedes cortar esta situación de raíz a tiempo si cuentas con un móvil exclusivo para tu negocio que puedas apagar, si no respondes correos electrónicos por la noche o los fines de semana y si gestionas todos los pedidos nuevos como un proyecto más. Aquí puedes ver algunas respuestas útiles: “Claro, me encantaría ayudarte. Vamos a fijar el día y la hora para conversar la próxima semana”. O, “Mi tarifa para este tipo de trabajo oscila entre X y X. ¿Te interesa concretar el encargo para el [fecha en la que tengas disponibilidad]?” O, “No tengo disponibilidad hasta X fecha. Si se trata de un caso urgente, te recomiendo a [introduce el nombre de alguien de tu gremio freelance que sepas que se puede encargar]”.
  9. Determinan cuánto tiempo debería llevarte el trabajo. Tienes experiencia en tu área y solo tú sabes el tiempo que se necesita para llevar a cabo una determinada tarea. Sin dudas, está bien ser amable y ayudar a los clientes cuando tienes la disponibilidad, sobre todo si se trata de clientes con los que trabajas con frecuencia. Sin embargo, los buenos clientes no intentan imponer el tiempo que debes tardar o cuánto debes cobrar por el trabajo freelance.

¿Te has topado con alguna señal de alarma recientemente? Confía en tu intuición, si sientes que algo no está bien, muy probablemente no lo esté.

 

Cómo deshacerse de un cliente sin montar una escena

Ya sea que estés rechazando a un cliente nuevo o que decidas dejar de trabajar con uno actual, a continuación te contamos cómo decir “No” diplomáticamente:

  • Préstales atención a tus emociones. Todos las tenemos. Solo procura seguir tu instinto cuando un negocio te causa un mal presentimiento. ¡No sigas! Si discutes con clientes o caes en “él dijo, ella dijo”, la relación se desgastará y tú no podrás trabajar en en un futuro con ellos ni ellos te recomendarán. Establecer un contrato freelance te ayudará a que tus conversaciones se centren en los acuerdos que están plasmados en papel, y no en opiniones.
  • Separa lo que eres tú como persona de tu empresa. Las palabras “No es nada personal, se trata de trabajo” pueden recordarte a una de las frases célebres de Leo DiCaprio en la película El lobo de Wall Street. Sin embargo, debes entender, creer e incorporar esta idea para poder trabajar de forma independiente sin ningún tipo de problemas. Si trabajar con tu cliente no te resulta ideal o si, por alguna razón, el trabajo no te conviene, debes saber parar y no tomártelo como algo personal. Muchas veces seguimos trabajando con clientes a quienes apreciamos incluso cuando ya no es rentable desde el lado comercial. Cuando la separación es inevitable, yo les explico lo mucho que me ha gustado trabajar con ellos y el porqué. De este modo, te retiras en buenos términos y dejas la puerta abierta para una colaboración futura. Y, ¿adivina qué? ¡Ser amable es genial!
  • Nunca pidas disculpas por tomar una decisión empresarial. No incluyas la palabra “perdona” en tus emails. El 99% de las veces dejará de tratarse de un tema empresarial. En lugar de eso, explica con claridad por qué no eres la persona adecuada y cita alguna cláusula incluida en tu contrato freelance si fuese necesario. Jamás te disculpes por tomar una decisión empresarial o por cumplir tus términos contractuales. Intenta evitar palabras como “siento” y “creo” o frases como “tú dijiste” o “según lo que dijiste”. Mantente en una posición neutral.
  • Ayúdales a lograr el éxito. Bien, este cliente no es el adecuado para ti. Quizás decidas ir por otro camino. Sin embargo, más allá de los problemas en la relación, ten en cuenta que los estás dejando sin un servicio que necesitan. Yo siempre intento recomendar a alguien conocido o poner un aviso en grupos de trabajadores autónomos en Facebook, Slack o Twitter para encontrar reemplazos potenciales. De esa forma, puedo irme con un “Sé que lo nuestro no funcionó, pero te recomiendo a algunas personas que podrían ser las adecuadas para lo que buscas”. Una de mis cosas preferidas sobre la comunidad freelance es lo mucho que nos apoyamos entre todos. 

Cómo rechazar una oferta de trabajo freelance respetuosamente (plantilla de email)

Hola, XXX:

Gracias por ponerte en contacto conmigo. Si bien el proyecto parece muy interesante, me temo que no podré colaborar en este momento. Sin embargo, puedo recomendarte a [nombre de la persona a la que le quieras remitir], que se especializa en esta área.

Saludos

XXX

 

Si no tienes a nadie para recomendar, omite la tercera oración o incluye un enlace que los dirija a un organismo gubernamental del sector. Por ejemplo, “Te recomiendo que le eches un vistazo al directorio de La Asociación Colegial de Escritores de España para que puedas encontrar a la persona adecuada”.

Aunque no lo parezca, si te dispones a buscarla, siempre habrá una nueva oportunidad cuando menos te lo esperes. Si demuestras ser profesional durante el proceso y no pones en juego todo aquello que para ti no es negociable, los clientes tenderán a respetarte. Esto no solo te ayudará a evitar clientes “malos” y a construir relaciones a largo plazo más beneficiosas, sino que también puedes encontrarte con que los clientes serios están dispuestos a esperarte, aceptar tus condiciones o respetar tus tarifas más elevadas.

Escribir comentario

Comentarios: 0